Tuvimos la oportunidad de asistir a una serie de conciertos de Jazz, Fusión y Alternativo en Bogotá – Colombia y pudimos admirar de cada ejecutante una manera expresiva muy particular. Entre amigos, conversamos sobre la magia de cada instrumento y gracias a nuestro conocimiento, disertamos sobre los secretos del bajo eléctrico.
Por ser los Bajos eléctricos una de nuestras pasiones más conocidas, cada palabra caló entre un grupo de personas (que creció en número por los datos y lo ameno de la conversa).
De allí nació este artículo sobre los secretos del bajo Eléctrico (algunos de ellos) que esperamos disfruten por igual.
Los secretos del bajo eléctrico
Este apasionante y equilibrado instrumento tiene sus desafíos y eso es quizá lo que le transforma en una experiencia gratificante para los músicos de todas las edades que si bien al principio les parece más accesible que la guitarra, esto no significa que sea fácil de dominar.
Sus cuerdas más gruesas requieren una mayor fuerza en los dedos, lo que puede causar molestias iniciales (hay que crear callo una vez en la vida, ya luego eres inmune, con la práctica, esta incomodidad disminuirá).
Aprender a tocar un bajo de manera autodidacta es completamente posible gracias a la abundante información disponible en Internet, permitiendo que muchos bajistas, como yo mismo, comiencen a tocar a través de videos tutoriales y la práctica constante.
Su sonido profundo y resonante es una de sus características definitorias. Su tonalidad se acomoda mejor a notas graves, las cuales se pueden modificar utilizando técnicas como sostener trastes altos o afinaciones alternativas, lo que le hace acompañante de todo cantante con buena afinación aunque no sea de gran poder vocal.

Los secretos del bajo Eléctrico emergen de la simbiosis que se tenga con el mismo, cuidándolo como equipo y haciéndolo una extensión de tus sensaciones, algo que sólo los músicos de corazón logran.
Para el cuidado del instrumento, limpialo regularmente utilizando paños especiales (de venta en tiendas de música) y productos específicos, especialmente al cambiar cuerdas, lo cual debería hacerse aproximadamente cada 04 meses para mantener una calidad sonora óptima.
Otro de los secretos del bajo eléctrico es su rendimiento, monetariamente hablando. Estos generalmente oscilan entre $400 y $700, habiendo opciones más asequibles y otros modelos de gama alta dependiendo del nivel y preferencias del músico. Pero uno de ellos puede durarte décadas según el ritmo de trabajo, además que se revaloriza según tu cuidado y ascenso como profesional.
Algunos bajistas prefieren el uso de pua porque puede generar un sonido diferente, pero no hay un método correcto o incorrecto de tocarlo (muchos bajistas profesionales utilizan ambos estilos).
Aunque es posible tocar el bajo sin un amplificador, la esencia del instrumento realmente se logra al conectarlo a uno para experimentar su potencia plena. Existen también bajos acústicos, ideales para tocar en entornos donde no se desea amplificación
Al adquirir un bajo, es recomendable probarlo en tiendas locales para tener una idea de su sonido y comodidad. Las mejores marcas, como Fender, Ibáñez, y Yamaha, ofrecen una variedad que se adecúa tanto a principiantes como a profesionales.
La versatilidad se extiende más allá de las 04 cuerdas estándar; existen modelos de cinco y seis cuerdas que ofrecen una gama más amplia de notas y es uno de los secretos del bajo eléctrico en los conciertos en grandes auditorios, que sólo los ojos de los verdaderos amantes de la música y que aprecian a cada instrumento, lo llegan a notar.
Cuando conversábamos sobre las bondades y los secretos del bajo eléctrico, notamos real interés de algunos en aprender a tocarlo. A ellos y a ustedes les aseguramos que en términos de aprendizaje lo principal es el desarrollo de habilidades fundamentales como las escalas y la digitación – pulsación.
Tomen lecciones privadas y aprovechen los prácticos recursos en línea que brindan un enfoque más flexible. La clave para dominar los secretos del bajo eléctrico radican en la dedicación y el tiempo que se invierta en la práctica y en saber “vibrar”, junto a él, considerándolo la cohesión de una banda y el acompañante suave pero firme, de cualquier solista.

